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Jóvenes estudiando en la biblioteca.

¿Te matriculaste en Derecho sin estar del todo seguro de por qué? Tranquilo, no eres el único. Aquí tienes 15 motivos que te harán ver que tu elección ha sido, sin duda, la que necesitabas. Y si estudias en la UNED, algunas las vivirás en stereo.


1. El abogado de la familia desde el día uno

Desde que empiezas primero, te conviertes automáticamente en el letrado de cabecera de todos tus familiares. Da igual que solo hayas visto una asignatura: tu tía ya te pregunta si puede reclamar por los ruidos del vecino. Y en la UNED, además, te toca hacerlo por WhatsApp a las 11 de la noche.

2. "Hincar codos" será tu nuevo mantra

A lo largo de la carrera, escucharás al menos dos veces al día aquello de que Derecho es una carrera de "hincar codos". Tus amigos de otras facultades no lo entenderán. Tus compañeros de la UNED, tampoco… porque ellos ya están trabajando mientras estudian.

3. Tu vocabulario se transforma sin avisar

De repente, usas palabras como ultractividadsubrogación o exceptio non adimpleti contractus con una naturalidad que asusta. Tu familia solo puede mirarte y asentir. En la UNED, además, aprendes a escribir esas palabras en los foros sin faltas de ortografía.

4. No, no te sabes todas las leyes del país

Tendrás que explicar mil veces que estudiar Derecho no significa memorizar el Código Penal. El día que alguien te pregunte por un artículo concreto de 1985, respirarás hondo y dirás: "Eso no es Derecho, eso es memoria". Tus compañeros de la UNED te darán la razón por WhatsApp.

5. Hablar de Derecho es cosa de iniciados

Lo intentarás, pero hablar de tu trabajo con gente de otras carreras es como intentar explicar una serie desde el capítulo 10. Los tuyos te entenderán. Los demás, te sonreirán con cara de "¿de qué va?". En la UNED, esto se multiplica en las cenas familiares de Navidad.

6. La biblioteca de Derecho: pasarela de tacones y sufrimiento compartido

La biblioteca de la facultad es un desfile de modelos. Quien no taconea, no vale… y quien no sufre, no está estudiando Derecho. En la UNED, la biblioteca puede ser tu salón, pero el taconeo lo pone el vecino de arriba a las 8 de la mañana.

7. Las estaciones ya no son primavera, verano, otoño e invierno

No hay verano sin Romano, ni Semana Santa sin Constitucional, ni abril sin Civil. En la UNED, las estaciones se miden por las convocatorias: febrero, junio y septiembre. Y sí, septiembre duele más que ninguna.

8. Muchos llegaron aquí sin saber por qué

Derecho está lleno de gente que no sabía qué hacer con su vida. En la UNED, además, hay quien llegó después de una oposición, un trabajo precario o una crisis vocacional. Tú lo sabes, ellos lo saben, todos lo sabemos. Pero algo os dice que estáis donde debéis estar.

9. La frase que te perseguirá siempre

"Quien vale, vale; y quien no, a Derecho". Sí, la has escuchado. Y sí, seguirás escuchándola. Respira, sonríe y demuestra lo contrario con tus notas. En la UNED, además, añade: "Y quien no tiene tiempo, también".

10. Ves contratos donde otros ven chuches

Cuando compras un simple paquete de chucherías y analizas mentalmente si hay oferta, aceptación, consentimiento y objeto lícito… ya eres uno de los nuestros. Si además lo piensas mientras compras en el supermercado después de trabajar, eres UNED.

11. Defenderás la justicia lenta (pero necesaria)

Te tocará explicar a la humanidad que la justicia es lenta, que a veces se equivoca, pero que la intención última es lo que cuenta. Tus amigos se impacientarán. Tú te convertirás en un experto en paciencia… como la que necesitas para que llegue tu examen corregido.

12. El niño rebelde que llevabas dentro ahora defiende el orden

Ese adolescente que lo cuestionaba todo ahora no entiende por qué la gente se empeña en no cumplir las leyes. Te has vuelto —sin darte cuenta— un defensor del Estado de Derecho. En la UNED, esto se nota cuando discutes en los foros con algún compañero.

13. Te volverás adicto a los esquemas y subrayados

No hay manera de estudiar sin un bolígrafo amarillo, otro verde y uno naranja. Tus apuntes parecen un arcoíris jurisprudencial. En la UNED, además, descubres que el PDF también se puede subrayar. Y que hay colores para todo.

14. El síndrome del "¡he suspendido por poco!"

Sacar un 4,5 y saber que podrías haber aprobado si hubieses repasado el tema 3. Esa sensación te acompañará durante toda la carrera. En la UNED, además, repites convocatoria con la moral por los suelos… y con más ganas que nunca.

15. Al final, lo entiendes todo

Puede que cuando empezaste no supieras muy bien dónde ibas a acabar. Pero ahora lo ves claro: tu camino era este. Y aunque a veces se te haga cuesta arriba, compaginando trabajo, familia y estudio, no podrías haberte imaginado con otra cosa.

Porque estudiar Derecho en la UNED no es fácil. Pero es tuyo. Y eso lo cambia todo.

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